Cynthia Maung y Daw Aung San Suu Kyi, Premi Catalunya
BIRMANIA POR LA PAZ
El president de la Generalitat, José Montilla, ha pedido un orden económico internacional más justo durante el acto de entrega del Premi Catalunya, que este año ha sido concedido a las activistas birmanas Cynthia Maung y Daw Aung San Suu Kyi.
Maung ha asistido a la entrega del galardón, mientras que Zoya Phan se ha encargado de recoger el de la Premio Novel Daw Aung San Suu Kyi, que ha vivido 13 de los últimos 19 años confinada en su casa, donde cumple arresto domiciliario por decisión del Gobierno birmano.
El mandatario catalán ha asegurado que las dos galardonadas simbolizan “un nuevo liderazgo para el siglo XXI. Un liderazgo en femenino que presenta lo mejor del espíritu humano”. Para Montilla las dos activistas birmanas son “las caras más visibles de un pueblo que no quiere ser silenciado”.
Destaca su “fortaleza moral ante la injusticia”
Montilla ha elogiado su “rebeldía contra el totalitarismo, su inconformismo ante las adversidades, su fortaleza moral ante la injusticia y su coraje inmenso ante las amenazas y la represión”.
El president ha expresado su deseo de que la entrega del premio sirva para atraer “la atención sobre la urgente necesidad de intensificar todos los esfuerzos de la comunidad internacional para conseguir que la libertad llegue al pueblo de Birmania”.
Cynthia Maung dirige una clínica en la población fronteriza de Mae Sot (Tailandia) para refugiados birmanos. San Suu Kyi no puede salir de su casa y Cynthia Maung no puede regresar a su país. La primera ha optado por dar la batalla política desde la propia Rangún, mientras que la segunda se ha decantado por ofrecer ayuda asistencial desde Mae Sot.
Ambas han agradecido el premio –que está dotado con 100.000 euros– porque les brindaba una plataforma para dar a conocer su causa por la libertad y la democracia en Birmania, país que sufre una dictadura militar desde 1962 y que no celebra elecciones democráticas desde 1990, cuando Suu Kyi ganó en las urnas pero la Junta Militar no reconoció los resultados.
“Guerra, Conflicto y Sanación. Las raíces de la guerra y el conflicto están en nosotros. Hay aflicciones dentro de nosotros que tienen que ser reconocidas, abrazadas y transformadas: ira, odio, discriminación, orgullo, desesperanza.La práctica es mirar profundamente hacia sus raíces, para comprender y aprender cómo transformarlas.
Necesitamos escuchar nuestro propio sufrimiento y el sufrimiento de nuestra familia, comunidad y nación.
Deberíamos ser capaces de ayudarnos mutuamente en la tarea de reconocer que estas aflicciones están ahí en cada uno de nosotros y que hemos vivido de tal forma que ha permitido que estas aflicciones crezcan. Y cada uno de nosotros tiene que hacer el compromiso de no regar las semillas las semillas de violencia, odio, discriminación y desesperanza que hay en nosotros.
En nuestras relaciones, ya sea con nuestra pareja, con nuestros padres, madres, hijos, hijas, hermanos y hermanas, deberíamos ser capaces de ayudarnos mutuamente en la práctica, siempre aprendiendo a escucharnos mutuamente con compasión, siempre usando un habla amable para ayudarnos a reconocer nuestras aflicciones.
Deberíamos utilizar un habla amable para regar las semillas de comprensión, compasión, alegría, y hermandad que son inherentes en la otra persona.
Deberíamos ayudarnos mutuamente para sanar en el contexto de nuestras relaciones personales, antes de que esperemos ayudar a sanar la Humanidad o la Tierra. La sanación es posible con cada respiración, con cada paso, con cada pensamiento, con cada palabra y con el simple acto de sonreír a alguien”




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